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miércoles, 16 de octubre de 2013

LA VERDAD NO CUESTA NADA

   Por: César A. Cardoso Montoya
   Sociólogo
   Ch. 17-10-13

El clima político lambayecano está teñido por un ambiente electoral, inspirado en dos tipos de discurso, uno político y el otro vecinal. Los candidatos al gobierno regional buscan agigantar su imagen electoral políticamente y los candidatos a los gobiernos locales vecinalmente.

La semana pasada se produjo una confrontación radial entre un candidato al gobierno regional y el Vice Presidente del Gobierno Regional, dicho debate no fue nada novedoso porque giro en torno a la herencia del gobierno regional anterior, caso Proyecto Olmos, terminal Puerto Eten, avenida Chiclayo, y sobre lo que haya hecho el Gobierno Regional actual.

Se suma una segunda característica, el desconocimiento del manejo de la gestión y la imprecisión en la cuantificación de la sustentación sobre ejecuciones presupuestales, lo que significa poca responsabilidad y quien recurre a la criollada en el debate es síntoma de pérdida de vergüenza política, propio del envejecimiento político.

Son muchos los candidatos al Gobierno Regional y a los gobiernos locales, pero son muy pocos los que generan opinión política, a excepción de uno que cada vez que viene de fuera genera opinión política, lo que significa que el resto de candidatos están en crisis.

Un candidato está en campaña desde el primero de enero del 2011 y confía en volver a ganar las elecciones al Gobierno Regional, al creer en la mercantilización del voto electoral, al pretender buscar nuevamente reconocimiento político gracias a la  monitorización de su campaña electoral y por haber hecho de la organización política una empresa familiar y comercial donde todo se decide verticalmente, al margen del debate de quienes agitan pasiones a favor de dicha empresa.

Otra característica del ambiente electoral tiene que ver con lo que publica un diario de circulación nacional y regional referido a los sondeos de opinión electoral. Esta información adolece de un conjunto de errores, además del falseamiento de la cuantificación de las respuestas dadas por los opinantes.

Un primer sondeo debe estar referido al reconocimiento de rostros electorales y los posteriores a las preferencias electorales. Respecto a la identificación de candidatos gozan de mayor reconocimiento quienes están en ejercicio de funciones, llámense Presidente del Gobierno Regional u alcaldes y el resto de posibles candidatos no llegan al 5% de la identificación del rostro electoral. Este bajo reconocimiento es comprensible porque  no están en campaña electoral.

Quienes no creemos en la instrumentalización de la razón del elector, buscamos más bien la humanización de ésta, a fin de que sea su conciencia en base a su conocimiento y experiencia quien decida por el mejor candidato al Gobierno Regional o por el mejor vecino a la alcaldía distrital o provincial, en esto reside la importancia de los sondeos de opinión electoral a fin de no manipular la voluntad del elector. En este sentido actúan los profesionales de la Sociología al aplicar y analizar verídicamente los resultados del trabajo de campo.

Culturalmente la sociedad ha transitado por diferentes tipos de verdades, la verdad religiosa, la científica y actualmente la verdad mercado. Cuando uno lee los resultados de ciertas encuestadoras locales es indignante ver como las ciencias de la comunicación pierden profesionalismo cuando se maniobra electoralmente con porcentajes reñidos con la verdad. Lamentablemente frente al mercado electoral se impone una estrategia de costo beneficio y por ende se sobreentiende que esas falsas ubicaciones de preferencias electorales tienen precio.

En el Perú donde existe permisibilidad política todo es posible, de ahí que la actividad política sea una actividad mediocre porque la gran mayoría que lo ejercen son personajes que viven de la política, como consecuencia no existe ningún tipo de respeto por la conciencia electoral de los sufragantes y se les vende una falsa imagen de preferencias electorales con el propósito de inducir su decisión electoral.

La tramposería de este tipo de comunicación no queda ahí, sino luego viene la justificación del transfuguismo, pues cuando estos postizos candidatos ganan las elecciones y cambian de opción política burlándose de la pureza del voto del elector nadie defiende a éste. A propósito en el Perú no existe una ley que defienda la conciencia electoral ciudadana.


Cuando en el Perú se lleve a cabo una reestructuración del Estado y  busque su universalidad a través de la representación de todos deberá preocuparse por reivindicar la conciencia electoral de la sociedad civil, de modo tal que se supere la crisis de los partidos políticos y de los lideres y se vuelva creíble la política como medio del desarrollo humano.